EL BAR Y EL CINE
El Bar Ideal y el cine del mismo nombre, o el cine más el bar. Eran el uno para el otro en el entretenimiento montemaicino, porque lo que rompía la rutina de un pueblo era el cine.
"Viernes, sábado y domingo 22 horas! Matiné: domingo 16 horas, no se la pierda!", decía Promovent Publicidad o el autito de la callejera.
Dos películas y un intervalo, el intervalo era para ir al bar a comprarse algo, porque si nos habían dado plata para salir, no era cuestión de llevar el vuelto. La reventábamos toda en caramelos, chicles y chocolates.
El cine era de Pierino Delgrosso (suegro del ex intendente Cacho Martín) en los 60, luego vendido a los hermanos Pepe y Berto Marconi en los 70. El cine tenía su propio kiosco atendido por doña Elvira de Marconi, esposa de Berto. Pero era más lindo ir a comprar al bar.
Y esa era la salida de los sábados, luego los más jóvenes al boliche Tabú y los mayores a sus casas.
El Bar, era lo que fue hasta su cierre. Un bar de parroquianos en vías de extinción, con naipe y billares. Con noches de truco hasta la madrugada y charlas interminables para "arreglar el país".
Historias de un tiempo que pasó, pero resistido por los ladrillos como mudos testigos. Monte Maíz y su Asociación Italiana pueden darse el lujo de haber mantenido y puesto en valor ambos inmuebles: el bar y el cine. Algo que en muchos pueblos terminaron bajo la topadora.
Tarjeta de fin de año del bar con cartelera del cine en su frente, de 1973.
Gentileza: Dr. Carlos Hugo Ortolani
GRACIAS
Gracias por estas notas, me encantan, me hacen volver a aquel Monte Maìz que ya dejè pero que siempre estarà en mi corazòn. Espero hagan màs de rescates de la historia